Un jardín en línea
Escribir acá ha sido uno de los proyectos más largos en los que me he embarcado, lo cual es irónico considerando que, al ser computista (cada quien tiene sus fallas), he escrito y reescrito mis artículos y la página web que los hostea innumerables veces. Bien pudiese escribir un artículo acerca de la historia de cómo publicar sitios web de forma gratuita; bueno, tampoco gratuita: pago 11 eurazos por tener el privilegio de usar mi apellido en línea.
La ventaja de hacerlo gratuito con un programa que ayuda a publicar las páginas web (lo que en inglés llamamos frameworks) es que es gratuito; la desventaja es que uno tiene que seguir las especificaciones del autor del programa. Si se usa alguno como Jekyll, Hugo o Pelican, todos excelentes sin lugar a dudas, el problema es que el sitio web luce como la documentación de tu librería favorita del lenguaje de programación Python: básicamente, se invita al lector a no leer. Por otro lado, tenemos otros excelentes frameworks que nos dan completa libertad, como Gatsby o 11ty; el problema es que es como tratar de beber agua con las manos: el panorama de estas tecnologías cambia con demasiada rapidez.
Me he propuesto a mí mismo dedicarle más tiempo a la escritura este año. Queriendo dar rienda suelta a la faena, encontré que mi página tenía un problema de seguridad, y terminé en una madriguera de conejos. Lo que me hizo pensar: ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo un sitio que solo tiene texto puede tener vulnerabilidades?
Al fin y al cabo, lo más importante es el contenido de los artículos; la forma en que se publican es secundaria. Existen tantas plataformas que han demostrado ser nocivas pero que cuentan con muy buen contenido, y es por eso que todavía existen. Pero tan solo hay que darse cuenta de que, para publicar, solo es necesario transformar el texto a un formato que la máquina (el navegador, en este caso) pueda leer.
Desde antes de que yo entrara a la universidad, existe un programa que convierte casi cualquier texto a otro formato útil: se llama Pandoc. La primera vez que lo vi fue en mis clases de Lenguajes de Programación (un saludo a mi profesor), pues él lo usaba para hacer sus presentaciones. De cualquier forma, esto es lo que estoy usando ahora. Siendo un programa cuya primera publicación fue en 2006, es básicamente un dinosaurio; exactamente lo que uno necesita a la hora de escribir: no hay sorpresas, es lo más cercano que he encontrado al papel y lápiz en formato digital.
Creo que cualquiera pudiese hacer esto y hostear sus pensamientos en línea; tan solo se necesita un poco de tiempo libre. Existe una industria enorme encargada de hacer ver que publicar en línea por cuenta propia es una labor sisífea.
En cuanto al hosteo, se pueden usar servicios como GitLab o GitHub para los más conocedores, pero también existen proveedores sencillos como Neocities, donde es gratis si no se usa el propio hostname.
Espero poder publicar más a menudo. Como nota final, me gustaría recomendarles Logseq para escribir los pensamientos de manera desorganizada y luego ordenarlos en un artículo.